Una nueva tanda de robots está mostrando capacidades muy distintas entre sí: uno abandona la línea de ensamblaje tras terminarse, otro convierte la actividad eléctrica en movimiento mediante un hongo vivo, una mano robótica consigue caminar por sí sola sin cables y, en paralelo, los humanoides empiezan a entrar en planes militares de Estados Unidos. Mientras tanto, en otro extremo del espectro, el robot de la NASA supera 5.000 días en Marte con una imagen recién publicada.
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ToggleAMPEl primer caso reportado es el más llamativo por su puesta en escena: el robot completa su ensamblaje y, en lugar de permanecer bajo control en el entorno de producción, sale caminando y abandona la línea de fabricación. Más allá del gesto, el hecho periodístico relevante es que el sistema llega a un estado funcional inmediato, con capacidad de desplazamiento suficiente para moverse fuera del área de ensamblaje.
En el segundo desarrollo, el salto no es solo mecánico, sino bioingenieril. Investigadores integran un hongo vivo en un robot y logran que camine y se desplace sobre ruedas al convertir la actividad eléctrica generada por el propio organismo en señales capaces de traducirse a movimiento. La idea central es que la “física del sustrato vivo” puede comportarse como parte del sistema de control/actuación, abriendo vías para robots blandos y experimentos de interacción bioelectrónica.
La tercera novedad aterriza en un formato memorable: se hace realidad una versión de “la Cosa” de los Addams con una mano robótica capaz de caminar sola sin cables. En términos técnicos, la ausencia de cables implica que el sistema resuelve de forma integral la energía, el control y la locomoción dentro de su propia arquitectura, evitando el “amarre” típico de prototipos experimentales.
Mientras la investigación explora actuadores biológicos y locomoción sin cables, el sector defensa acelera la evaluación de humanoides. Reportes indican que los robots humanoides comienzan a entrar en planes militares de Estados Unidos, con Alex como uno de los primeros candidatos mencionados. El punto clave para la cobertura tecnológica es que el humanoide deja de ser solo una demostración de laboratorio: pasa a un marco de adopción y selección orientado a despliegues y escenarios operativos.
Finalmente, en el entorno más exigente para cualquier robot, el de la NASA celebra continuidad operacional: un robot cumple 5.000 días en Marte y deja una nueva imagen del planeta. Este tipo de hito no solo habla de supervivencia; también suele implicar que los sistemas de energía, comunicaciones y control siguen operando bajo condiciones extremas por largos periodos.
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El reporte describe un robot que, tras terminar el ensamblaje, inicia desplazamiento propio y sale caminando fuera del área de producción.
Al integrar un hongo vivo y usar su actividad eléctrica como base para generar señales que se convierten en movimiento sobre ruedas.
Según el reporte, la mano robótica camina sin cables, lo que indica que resuelve energía/control de manera autónoma dentro del prototipo.
Alex figura como uno de los primeros candidatos entre humanoides considerados en iniciativas de defensa, en un marco de evaluación para adopción.
Que mantiene operación continua durante un periodo equivalente a miles de días marcianos/operativos, y publica una nueva imagen del planeta.
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